Crónica Azkena Rock Festival 2022, Vitoria-Gasteiz. Parte 2 de 3

Olga de Toy Dolls en el Azkena Rock Festival 2022

Crónica Azkena Rock Festival 2022, Vitoria-Gasteiz. Parte 2 de 3

Viernes 17 de junio

No hemos dormido casi,  hace un calor de muerte y nos vamos al centro de Gasteiz buscando la sombra de la ciudad con más áreas verdes del estado y, en el primer bar donde paramos, el karma nos premia con almorzar en la mesa de al lado de Olga de Toy Dolls. No le molestamos para fotos ni firmas: se ganó el almuerzo tranquilo anoche. 

Bares de Cuchillería, buscando aire acondicionado, un menú y de nuevo al lío, aunque perdimos a Nukore, la Perra Blanco, Mad Sin y Surfbort por exigencias del calor o de bolos paralelos, aquí los enumero porque son la tralla todas estas bandas.

Arrancaba Jerry Cantrell en el escenario God, con el cantante de Dillinger Scape Plan y Black Queen, Greg Puciato, dándole las réplicas que le ofrecería el bueno de Layne Staley o William DuVal en otras épocas o formaciones. Quizás por ello aprovechó el tirón y llegamos a contar hasta cinco versiones de Alice In Chains.

Abría con Atone, de Brighten, su nuevo disco, para pasar a una conmovedora Them Bones. Cayeron también  Down In a Hole, Rooster, Would? y Man On The Box de nuestra adorada banda de Seattle. Opiniones para todos los gustos, hay quién no gustó de la opción emprendida por este pope del grunge.

Olga de Toy Dolls en el Azkena Rock Festival 2022
Olga de Toy Dolls en el Azkena Rock Festival 2022

En el primer bar donde paramos, el karma nos premia con almorzar en la mesa de al lado de Olga de Toy Dolls.
No le molestamos para fotos ni firmas: se ganó el almuerzo tranquilo anoche. 

Los años se empiezan a notar, pero parece que le han cargado de solemnidad y de una presencia arrolladoramente digna. Menciones a Layne, a Mark Lanegan… a los que tenían que estar y no están. Instrumentalmente, sigue siendo ese guitarra de trato aparentemente tranquilo pero de técnica brutal y sentimiento a flor de piel.

Habría quien consideraría que debiera haber hecho más temas de su carrera en solitario. Para nosotr@s fue un acierto porque lo bordaron. Parecía que Layne se hubiera reencarnado y nos regalaron un recital precioso y emocionante. Momentos muy chulos también con temas de sus discos como ‘My Song’ o  ‘Between’ del ‘Boggy Depot’. En la gloria con Jerry, que nos dures muchos años, maestro.

Bajando un poco la temperatura asfixiante, comenzaron su show los oriundos de Athens, Georgia, Drive-by Truckers. Dejaron de lado alguno de sus clásicos como ‘Gravity’s Gone’ o ‘Goddam’s Lonely Love’, dejando a algún fan de sus viejos temas con las ganas. Pusieron toda su actitud y buen hacer al servicio de interpretar un repertorio bastante variado y acertado con temas de su nuevo álbum como ‘The Driver’ o ‘Welcome to Club XIII’ y clásicos de la banda menos manidos como ‘3 Dimes Down’ o ‘The Living Bubba’.

Respect era un escenario que daba algunos problemas de sonido, como explicamos con Fu Manchu, y con Drive-by Truckers también se hicieron notar. 

Desde donde estábamos el bajo monopolizaba el mundo de las cuerdas, aunque las guitarras se afilaban por momentos y se abrían paso entre tanta saturación. Cabe decir que Matt Patton, sin perder una acogedora sonrisa, lanzaba unes líneas de bajo absolutamente brutales, qué estilazo, y Patterson y Hood mostraban todo su poderío a las cuerdas, vocales y de las guitarras.

Y cuando parecía que todo iba bien llegó el cacharrazo y se quedaron sin más sonido que el de las P.A.’s de retorno que sirven para escucharse a ellos mismos en el escenario. Ellos se oían y seguían tocando, pero el público ni un poco. La organización se dio prisa en solucionar el problema y los Truckers nos regalaron la parte más potente del concierto. Cerraron el concierto con unos de sus temas más bonitos: ‘Angels and Fuselage’. 

Seguramente algunos de los asistentes al ARF no conocían una de las mejores bandas punk rock del festival, hacía 30 años que habían colgado los bártulos y regresaban por petición popular: Delirium Tremens.  Abandonamos Afghan Whigs cuando empezaban para disfrutar de este retorno. Los de Mutriku fueron una bandaza activa entre el 87 y el 91, con tres discos de estudio y un genial directo a las espaldas, y para nosotr@s es banda de culto donde las haya. Si hubieran cantado en castellano en vez de en euskera posiblemente fueran más conocidos, pero mucho mejor así: su autenticidad es sólo comparable con la calidad de su música.

De la formación original quedan Andoni  (cantante-guitarra), el bajista Patxi y ‘Txufu’ (batería), algo más mayores, faltando el tristemente malogrado Iñigo Muguruza (Kortatu, Negu Gorriak…) que habían incorporado en su tercer disco, ahora substituido por el técnico Haritz. 

Guitarras ásperas pero melódicas, una sección rítmica potente y entregada y esa voz de Andoni entre pasota y melancólica que tanta personalidad da a esta banda. Repasaron un repertorio repleto de himnos mientras paisanos y no paisanos coreábamos esos temazos: ‘Ikusi’, ‘Laino Iluna, Kaixo’, ‘Ezin Leike’, ‘Ni Naiz Naizena’, ‘Boga Boga’… La verdad que fue una maravilla y nos hizo muy felices asistir a este concierto de una banda que en nuestra casa suena a toda leche desde siempre y que no dábamos un duro por poder ver hasta que llegaron noticias de que algo se movía respecto a abandonar su jubilación… Joder, qué buenos son, el que tuvo bien retuvo.

El escenario Respect tuvo problemas de sonido a lo largo de todo el festi, como habíamos comentado, hasta que llegó la bomba nuclear con Soziedad Alkohólika. Gabon! Los vitorianos tocaban en casa con una multitud enfervorecida y reventaron los tímpanos del más pintado… como siempre. Juan y compañía repasaron un repertorio de más de 30 años de pura caña.

Nos zurran la badana desde sus hits más recientes como ‘Sistema Antisocial’, ‘Piedra contra tijera’ o ‘Tiempos oscuros’  hasta clásicos como: ‘Ratas’, ‘En el tejado’, ‘Jaulas de tierra’ o ‘Ciencia Asesina’. Es el primer concierto en que Prudente ve a S.A. sin entrar al pogo.  Aun así, falta poca chispa para encender a Prudente y al resto del público cuando suenan himnos generacionales como ‘Nos vimos en Berlín’ o ‘S.H.A.K.T.A.L.E’  y qué lujo berrear ‘hasta mi mandíbula desencajar: en tu puta cara voy a vomitar’. Juventud eterna.

Esperábamos el siguiente bolo con tantas ganas como cansancio. Sale la formación de Social Distortion e incendian nuestros oídos, falta uno… Mike Ness irrumpe al escenario como un Peaky Blinder con gorra años 20 y pañoleta furtiva tapándole la cara… y empieza la chicha con una banda que conectó con el público de manera brutal, como era de esperar. Pura presencia y autenticidad, el corpulento Mike Ness maneja el escenario como un maestro. Es conocida la elegancia de la propuesta punkrocker de la banda de Orange County, L.A., con melodías sencillas pero inquebrantables y emocionantes.

‘Road Zombie’, ‘Bye Bye Baby’, ‘So far away’, ‘I wasn’t born to follow’… se suceden los temazos, las letras honestas, hasta que empiezan a llover himnos como ‘Sick Boy’ o ‘Machine Gun Blues’ y el público se vuelve loco. A partir de ahí, entramos en homenajes que a Ness le encantan y lo dio todo versionando a Chris Isaak con ‘Wicked Game’.

El césped nos recogía ya reventados para presenciar ‘Born to lose’, ‘Dear Lover’ y quizás la que más levantó los ánimos: ‘Story of my life’, un himno que dejó el pabellón altísimo para acabar con su versión más famosa, ‘Ring of Fire’ del mítico Johnny Cash. 

El público como loco y nosotr@s  a dormir. No podíamos aguantar más sin pillar la tienda, desde el camping escuchábamos la caña que metían Life of Agony desde el escenario Respect y algo de lo que estaban tocando Ilegales en el escenario Love. 


Una entrada a cargo de Prudence y Prudente

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