Macrofestivales: El agujero negro de la música con Nando Cruz

Nando Cruz. Macrofestivales

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Macrofestivales: El agujero negro de la música con Nando Cruz

Macrofestivales: Otro evento para la celebración del 10 Aniversario de Riff Raff con Nando Cruz

El pasado sábado, 27 de enero y dentro de los eventos organizados por el 10º Aniversario de Riff Raff Discos, se realizó en el Espai La Figa del Hospitalet de Llobregat (Barcelona), una interesante charla-coloquio sobre el libro ‘Macro Festivales: El agujero negro de la música’.
Para el mismo, se contó con la presencia del propio autor Nando Cruz, periodista musical; Núria Ferré del festival AMFest y Pepe Dana de Riff Raff Discos, todo ello moderado por Silvia Pando de Narratives Perifèriques (Espai La Figa).
Charla-coloquio
De izquierda a derecha: Silvia Pando, Núria Ferré, Nando Cruz y Pepe dana.

Al llegar al Espai La Figa, la gente ya estaba ocupando las sillas en el interior mientras en el exterior ,se formaban corrillos de conocidos que se saludaban.

Al final, la sala se quedó casi pequeña, la afluencia fue mucha y el interés despertado por el libro hizo que la gente acudiese a la cita.

Contábamos con la presencia del autor, y lo que se podría entender, como la parte opuesta, que era una de las organizadoras del AMFest, que le daba un contrapunto al libro.

Tras una breve presentación a cargo de Pepe Dana, Silvia Pando pasó a exponer algunos de los puntos que la obra recoge, haciendo especial hincapié en el apartado de los derechos laborales de los trabajadores involucrados en cualquier macrofestival.

Trabajadores muchas veces olvidados y con una gran brecha salarial con aquellos que les acompañan en esos días. Ambos cobrando cifras obscenamente alarmantes, unos por exageradas y oras por ridículamente pequeñas.

También se abordó el apartado feminista, donde Núria pudo aportar sus propios puntos de vista en un entorno evidentemente masculino, donde se piensa que una mujer no se puede hacer cargo de temas relacionados con el mundo de la música.

El libro se fue desgranando casi capítulo a capítulo: cómo los macrofestivales se escudan tras el parapeto de ofrecer cultura y bonanza económica, cuando en realidad, son apenas unos pocos días, y después todo se convierte en un páramo en ambos sentidos.

No se crea caldo de cultivo ni para la cultura ni para la economía.

Se levantaron las primeras sonrisas cuando Nando explicó la intrincada relación entre los macrofestivales,( e incluso las salas de conciertos), y la cerveza.

Cómo las potentes empresas cerveceras hacen de la música sólo un reclamo más para su consumo, apostando con campañas regadas de grandes cantidades de dinero.

Pero no sólo están ahí las marcas de cervezas, todo el mundo tiene cabida: seguros, banca, aerolíneas, merchindising, hostelería. Todo tiene cabida y todo se vende.

Los macrofestivales de música han pasado a ser grandes centros comerciales, según palabras del propio autor, donde realiza lo que él denomina ‘turboeconomía’, una especie de capitalismo desatado, donde sólo importa el factor económico, y cada vez menos el musical.

Las redes también han jugado un papel importante para llegar a ese momento, hay más postureo que verdadero amor a la música, y cada vez más personas acuden a los macrofestivales para que sepa que están ahí y no por lo que se escucha.

Un empacho de música que ya se ha hecho difícil de digerir, donde has de sacrificar unos grupos por otros que se solapan en horarios. Un circo donde parece que todo vale, excepto los derechos de los trabajadores, los de los asistentes y de los músicos más humildes.

Nando intentó ser escrupuloso y no dar nombres ni de festivales, ni de implicados, cosa que tampoco hace en el libro, pero todos intuíamos de quiénes se trataban.

Igual no sabíamos sus nombres exactos, pero sí qué papel juegan en todo el entramado de los macrofestivales patrios.

El turno de preguntas fue amplio, donde todos los ponentes aprovecharon para explicar muchas anécdotas y curiosidades que los que solemos estar al otro lado de los escenarios desconocemos.

Algunas de las personas que allí se encontraban eran músicos y dieron sus puntos de vista sobre todo lo que un festival supone, para bien y para mal.

Como las salas sucumben a esos cachés desorbitados o como los músicos se enfrentan a contratos leoninos que les impiden tocar antes y después del festival, para ser el único sitio donde puedan ofrecer su espectáculo.

Otro aspecto que se abordó, y que jamás había caído en la cuenta de ello, es lo referente a la música para festivales. Nando contó historias de cómo hay bandas que entran a los estudios y solicitan un tipo de mezcla, de arreglos e incluso de composiciones creadas ad hoc para ser coreadas en los festivales.

Algo para mi impensable, y que, a raíz de la charla escucho la música de otra forma: ¿estará hecha esta canción que ahora escucho a la medida de los macrofestivales?

También se habló largo y tendido sobre el hecho de que hay bandas a las que sólo es posible ver en estos eventos, y hace tanto tiempo que no giran por salas, que ni ellos ni los organizadores saben realmente cuánto público mueven por si solas, ¿son realmente rentables o sólo son humo?.

La música debería ser un elemento de esperanza, pero en manos equivocadas, se puede convertir en otro elemento de destrucción, algo que los verdaderos amantes de ese noble arte no debemos permitir.

Tras las preguntas, firma de ejemplares del libro por parte de Nando, y ya todos los asistentes formando grupos para comentar la charla y cuanto allí se habló.
 
Para terminar, recojo una reflexión del propio autor que hace casi al final del libro, después de dejar claro del impacto medioambiental que supone este tipo de macrofestivales.
 
Nando habla sobre la hipótesis Gaia, donde se elucubra sobre la idea de que “el planeta funcione como un organismo gigante que busque garantizar su supervivencia”.
 
Macrofestivales, el libro
¿Será posible que igual que el cuerpo humano se defiende con la fiebre de virus y bacterias, la Tierra se defienda de la especie humana con el cambio climático?
 
Desconocía hasta la lectura del libro dicha hipótesis, pero ahora me pregunto: ¿es el ser humano lo peor que le podía haber sucedido al planeta?.
 
La música debería ser un elemento de esperanza, pero en manos equivocadas, se puede convertir en otro elemento de destrucción, algo que los verdaderos amantes de ese noble arte no debemos permitir.
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Javier Buendía

Graduado en Estudios Literarios por la Universitat de Barcelona. Ávido lector y oyente de casi todo tipo de música.

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