Maldita Música: Egor Letov, padre del punk ruso (1/2)

Egor Letov

Esta semana, en nuestro Blog:

Maldita Música: Egor Letov, padre del punk ruso (1/2)

Egor Letov, el padrino del punk en lo que por aquel entonces aún era la URSS.

Raro. Poco conocido más allá de las fronteras de su país natal.

Incomprendido. Transgresor, activista, artista. Comunista, bolchevique. Anarquista. Nacionalista. Cantautor, poeta, compositor, retratista de Lenin.

Muy variados adjetivos se le pueden adjudicar a Yegor Letov, quien fue el padrino del punk en lo que por aquel entonces aún era la URSS.

Egor Letov y Konstantin Ryabinov grabando
Egor Letov y Konstantin Ryabinov grabando

Igor Fyodorovich “Yegor” Letov nació el 10 de septiembre de 1964 en la ciudad industrial de Omsk.

De naturaleza enferma, rebelde y curiosa, Egor Letov llevaría una intensa vida artística que le pondría a la cabeza de la vanguardia musical de su país.

En su obra, a pesar de la repulsa que expresaba por el liberalismo occidental, confluyen un sinfín de géneros que ya gozaban de popularidad en la parte capitalista del mundo: oscilando entre el punk, el postpunk, el rock psicodélico, la canción protesta, la canción folclórica, la música experimental, etc., Egor Letov recrea estos estilos y los hace propios, otorgándoles un carácter particular muy alejado de los patrones acostumbrados de las discográficas y del público de las democracias liberales.

Juega con los ruidos, con los sintetizadores, con los pedales y la distorsión; líricamente, sus letras evocan imágenes recargadas de metáforas oníricas; es combativo: ataca al gobierno ruso y a las medidas de la Perestroika; es un ser de un submundo no destinado a las masas.

Egor Letov es de esas personas que se negó a morir. Desde niño, tanto él como su hermano Sergey —quien fue saxofonista de jazz— sufrió de numerosas enfermedades e incluso experimentó muertes clínicas. No obstante, sobrevivió para dejar su rastro en la realidad.

Inquieto y provocador, su trabajo tuvo que ser clandestino en muchas ocasiones.

Estuvo en el punto de mira de la KGB. La censura y la persecución le atosigaron sin descanso. Incluso se le llegó a encerrar en una institución mental por un supuesto complot contra el gobierno. Sin embargo, como suele suceder cuando se proscribe algo, fue progresivamente ganando más adeptos y más notoriedad.

De las múltiples bandas que formó, la más famosa fue Grazhdanskaya Oborona, que se traduce como “Defensa Civil” y cuyo acrónimo es GrOb, “Tumba”.

El nombre parece más apropiado para un movimiento paramilitar que para una banda de punk.

Esto no es arbitrario, Egor Letov expresó siempre unas fuertes convicciones políticas: abiertamente comunista pero en contra de la deriva que estaba tomando el gobierno, arremetió con dureza las decisiones de este.

Y así lo atestigua en la que es una de sus canciones más conocidas y donde ataca a la Perestroika: Всё идёт по плану (“Todo está yendo acorde con el plan”).

Sin Egor Letov, no podríamos entender el cariz que tomó la música popular rusa ni las tendencias que de este sucedieron

Al recibir tantas y variadas influencias del exterior, encontramos canciones como Слава Психонавтам (“Gloria a los psiconautas”) donde la influencia del rock psicodélico es notable. (Existen fotos de Egor Letov vistiendo camisetas de Jefferson’s Airplaine y se sabe que fue un ávido consumidor de cannabis, psilocibina y LSD).

O como Отряд не заметил потери бойца (“El destacamento no notó la ausencia de un soldado”) más cercana a la canción protesta, como queriendo ser Bob Dylan o Joan Baez, pero mucho más marcial que estos dos burgueses norteamericanos.

O las más intrépidamente punks Лоботомия (“Lobotomía”) —probablemente rememorando sus estancias en hospitales psiquiátricos—, Тоталитаризм (“Totalitarismo”), Непрерывный суицид (“Suicidio continuo”).

También las canciones que invitan a la vida como Долгая счастливая жизнь (“Vida larga y feliz”).

Y temas que hacen referencia a obras literarias como Невыносимая лёгкость бытия (“La insoportable levedad del ser”), titulo tomado de una novela de Milan Kundera (catorce minutos de sonidos envolventes y gorjeos de pájaros).

Y también el cover del cover “Stop the Rolling Stones”, del proyecto Kommunizm.

Es muy interesante: un cover de una banda llamada Поющие Гитары (Guitarras cantantes) que fue impulsora del rock “ye-ye” en Rusia y que tenía fuertes influencias de The Beatles, The Shadows y The Ventures.

La canción que versiona Egor Letov es Был один Парень (“Había un chico”) que es a su vez una versión del tema C’era un ragazzo che come me amava i Beatles e i Rolling Stones del artista italiano Gianni Morandi.

Sucede que la interpretación de Egor Letov de este tema, lejos de ser una proclama antimilitar, la retuerce hasta convertirse en un ataque al rock y al folk de carácter burgués.

Desterrando el sonido del poprock tipo Beatles, Egor Letov no teme en gritar y usar guitarras distorsionadas para crear una atmósfera atronadora.

Como vemos, su discografía es muy rica y variada en estilos y no acabaríamos de citar canciones y álbumes.

Sin Egor Letov, no podríamos entender el cariz que tomó la música popular rusa ni las tendencias que de este sucedieron.


Continuará>>>

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Javier Buendía

Graduado en Estudios Literarios por la Universitat de Barcelona. Ávido lector y oyente de casi todo tipo de música.

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