Maldita Música: Egor Letov, padre del punk ruso (2/2)

Egor Letov

Esta semana, en nuestro Blog:

Maldita Música: Egor Letov, padre del punk ruso (2/2)

Egor Letov, el padrino del punk en lo que por aquel entonces aún era la URSS.

Como ya he insinuado, Egor Letov (padre del punk ruso), fue un activista hasta el final de sus días.
 
Durante la crisis constitucional de 1993, bajo el mandato de Boris Yeltsin, Egor Letov funda junto a Alexander Dugin y Eduard Limonov el Partido Nacional Bolchevique.
 
Limonov, el enfant terrible de la literatura rusa, una
especie de Houellebecq ruso: algo así como una mezcla de superestrella, novelista, intelectual y teórico de derechas.
 
Por así decirlo. Emmanuel Carrère escribió un libro sobre la vida de este señor, representándolo como un provocador, un gamberro.
 
Dugin, el Rasputin de Putin y una de las figuras más destacadas de la extrema derecha contemporánea. Mente creadora de la Cuarta Teoría Política que pretende superar el liberalismo, el comunismo y el fascismo hermanando a Lenin y Marx con Guénon y Heidegger, etc.
Egor Letov
Egor Letov

Un lúgubre 19 de febrero, frío como el corazón de Siberia, Egor Letov abandonaría este falso mundo para siempre en su hogar de Omsk, a la edad de 43 años.

Existen vídeos donde se pueden ver conciertos de Egor Letov y, al fondo del escenario, el emblema del Nazbol: un híbrido entre el estandarte nazi pero substituyendo la esvástica por la hoz y el martillo.
 
En 1999 se distancia del partido e inicia una gira para apoyar al candidato comunista Víktor Ampílov —como hiciera Bruce Springsteen con Obama, pero mejor—.
 
Y ese mismo año sucede lo impensable: inicia una gira por Estados Unidos. (¡Jodidos burgueses!)
 
Egor Letov, a pesar de recibir fuertes influencias de la música del bloque capitalista, siempre expresó abyección por esta parte del mundo, negándose en numerosas ocasiones ha hacer giras fuera de la URSS.
 
Y la experiencia en EEUU sería breve: después de su primer concierto, suspendería la gira debido a sus convicciones políticas.
 
No quería entretener a la burguesía; no era ese el propósito de su música.
 
Antes de su viaje a Estados Unidos, y a raíz de los bombardeos sobre Yugoslavia, quiso iniciar una gira por Belgrado que llevaría por nombre “America fuck-off”.
 
Pero en 2005 volvería a EEUU ha hacer un único concierto en San Francisco.
Y eso fue todo.
Всё как у людей, “Todo es como la gente”, dice Egor Letov, y así nos honra, así dejó su proclama al mundo ahora que tanto la necesitamos:
 
“Eso es todo lo que había/ No hubo y no hay/ Todas las capas están mojadas/ Todas las palabras se han ido/ Todo es como la gente/ en botas gastadas/ años y culos/ en bolsillos lavados/ Pasaportes y dedos/ Todo es como la gente/ ruedas juguetonas/ Edificios fuertes/ nuevos decretos/ fosas comunes/ Todo es como la gente/ Eso es todo lo que había/
No hubo y no hay./ Correcto y claro./ Saludable y para siempre./ Todo es como la gente.”
 
Su música es una defensa de lo verdadero contra lo falso en este mundo corrompido en el que nos ha tocado vivir. Y así se titula otra de sus canciones más memorables: Моя оборона (“Mi Defensa”).
 
El mundo plástico ganó la guerra. La maqueta probó ser más fuerte.
El último transporte se enfrió. La última linterna se agotó.
Retazos de mi memoria están atascados en mi garganta, oh.
Esta es mi defensa. Charco de sol reconfortante proyectado por un ojo de vidrio. Esta es mi defensa. Baile funerario de este mundo ridículo.
Baile funerario de un mundo barato e indigno.
El mundo plástico ha ganado esta guerra. La alarma de cartón se
regocijará.
¿Quién quiere un trozo de cielo azul de julio?, oh.
Esta es mi defensa. Charco de sol reconfortante arrojado por el mundo ciego.
Esta es mi defensa. El ojo fúnebre de cristal brilla en este mundo. Charco de sol funerario en este mundo absurdo.
El mundo del plástico ha ganado esta guerra. La maqueta demostró ser más fuerte.
El último barco se ha enfriado. La última linterna se cansó.
Trozos de mis recuerdos están atrapados en mi garganta, oh.
 
Esta es mi defensa.
Baile fúnebre de un ignorante mundo ciego.
Esta es mi defensa. Charco de sol reconfortante emitido por un ojo de vidrio.
Esta es mi defensa.

 

En el año de nuestro Señor de 2008, un lúgubre 19 de febrero, frío como el corazón de Siberia, Egor Letov abandonaría este falso mundo para siempre en su hogar de Omsk, a la edad de 43 años.

¡Cómo te necesitamos! ¡Cómo te extrañamos! Si solo pudieses ver tu patria, si solo pudieses ver las guerras, porque “cuando un pueblo la virtud olvida, lleva en sus propios vicios su tirano.” (Gaspar Núñez de Arce).

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Javier Buendía

Graduado en Estudios Literarios por la Universitat de Barcelona. Ávido lector y oyente de casi todo tipo de música.

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